Crear al enemigo

«Desde el balcón» como ya es habitual para los domingos, Rufino trae la columna titulada «Crear al enemigo»,

Las diferentes ideologías conservadoras siempre han buscado un enemigo, al cual cubrir de todos los males, y después utilizarle para que les sirviera de tapadera y ocultación de sus egoísmos y engaños.
Así lo han venido haciendo las diferentes iglesias. Se han inventando sus infiernos, las calderas de Pedro Botero, junto a infinidad de pecados y su múltiples ejércitos de demonios.
La actual derecha española, tan católica ella, no tenía otro mejor ejemplo para ocultar sus corrupciones, sus ansias de dominio y poder.
Aunque de vez en cuando siguen sacando y utilizando la palabra comunismo como espantajo, en estos momentos en que se encuentra sentada en infinidad de banquillos y ante los tribunales, necesitaban un demonio de carne y hueso.
Puestos a buscar, maniobrando con su olfato maquiavélico, llevaron a la pregunta: ¿ Qué mejor demonio que ese melenas que, con porte informal y a veces desaliñado, no cesa de denunciarnos las corrupciones, las normas que defendemos, nuestra cultura de mercado, de amparo a los monopolios y poderes omnipotentes del sistema capitalista que defendemos?
Del cónclave derechista salió la fumata blanca. No hubo necesidad de negociar consenso. La coincidencia total cubrió todo el espacio de la caverna.
De esta manera convirtieron a Pablo Iglesias en demonio del que defenderse. Sin embargo, este profesor de la Universidad Madrileña se ha convertido en el altavoz de la justicia, de los desheredados. Tal es la osadía de este personaje, que está siendo capaz de llevar estas reivindicaciones al Consejo de Ministros, rompiendo las lógicas de los pesebreros radiofónicos, televisivos y de las mentes conservadoras «de orden y bien pensantes»
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