Los futuros pensionistas serán los más perjudicados con la reforma que Escrivá quiere aprobar

Rufino Hernández escribe hoy «Desde el balcón», una columna que finaliza con «Cueste lo que cueste, gobierne quien gobierne las pensiones se defienden».

El capitalismo nunca tiene prisa, pero nunca se para, esta es su esencia, todos conocemos que su fuerza está en su estrategia de desgaste.

Desde principios de nuestra actual democracia, los dos grandes partidos políticos que han pasando por el gobierno, lo han hecho considerando a los jubilados como una almacén de votos. Para mantenerles en este status, siempre han encontrado alguna dádiva que ofrecerles, nunca optaron por subir las pensiones a cotas que les permitirán proporcionar una vida autónoma y digna, siempre han preferido engatusarles con miserias en especie: precios especiales en los viajes, en los espectáculos, en los museos, o les organizaban un Imserso, o lo que fuera, con tal de ganarles el voto a través de la coacción afectiva.

La banca y las aseguradoras enseguida encontrar en ellos su capacidad consumidora y, como no, con su olfato monetorio rápidamente descubrió la hucha de las pensiones. Empezaron a frotarse las manos y a vislumbrar los grandes negocios que podían hacer con esos fondos. Dieron con la receta y comenzaron a ofrecer planes de pensiones privados a los futuros pensionistas, los cuales iban acompañados de un aparente atractivo en forma de ventajas fiscales, golosinas que anteriormente habían negociando con el gobierno de turno.

Corría el año 1995 y el poder financiero catalán se plantó. A través de Pujol negociaron con con Felipe González el cómo dar los pasos necesarios hacia la privatización del Sistema Público de Pensiones. Se inventaron una herramienta mortífera, idearon una comisión sin capacidad normativa ni legislativa, pero con capacidad de imponer al gobierno el devenir de las pensiones. Así apareció y se instaló el famoso Pacto de Toledo.

A lo largo de estos 26 años de existencia de este Pacto de Toledo, el poder económico ha conseguido aumentar los años necesarios de trabajo para poder optar a una pensión a los futuros jubilados, han conseguido dos contrarreformas laborales y del sistema Público de Pensiones, han conseguido mantener la brecha de género, a pesar de que hayan tenido que aguantar dos huelgas generales.

En estas circunstancias llegamos ante un Gobierno de coalición en el que conviven un PSOE en mayoría, heredero y seguidista de aquel Felipe González que pacto con Pujol, junto a UnidasPodemos en minoría, con una reducida, aunque valiosa capacidad de incluir en las decisiones que se toman en los Consejos de Ministros y Ministras. Nos encontramos ante un PSOE que además de sus limitaciones heredadas, tiene las presiones de los lobbis de la banca y de las relaciones de fuerzas internas del propio partido. Hoy, también el intruso presidente del Banco de España, Hernández de Cos, se ha declarado fervientemente defensor de la privatización del Sistema Público de Pensiones, a través de la implantación de la llamada mochila Austriaca.

El actual ministro Escrivá, que junto a la ministra Calviño forman el tándem neoliberal del PSOE, dice no estar de acuerdo con utilizar la mochila Austriaca, ha tirado de semántica y se ha encontrado con otras palabras, con otra expresión para llegar a los mismos resultados: lo llama planes privados de empresa, para cuya implantación cuenta con el beneplácito, con el apoyo de los sindicatos CCOO y UGT y con los sindicatos vascos ELA y LAB.

Esta posible privatización del Sistema Público de Pensiones afectará principalmente a los futuros pensionistas, lo que obligará a los sindicatos a revisar su actual postura y dejar de apoyar las ideas de Escrivá y de la banca, si es que quieren superar sus contradicciones internas en que están sumidos.

Las organizaciones de pensionistas han ampliado su capacidad organizativa, siguen sumando apoyos y afinan sus estrategias. El pasado día 12, siete grupos parlamentarios de los que apoyaron al gobierno en su investidura recibieron y participaron en una concentración y rueda de prensa que organizó la COESPE, en las puertas del Congreso de San Jerónimo.
El próximo día 29, día del mayor, tienen preparada una actividad unitaria a nivel de todo el Estado, en la que participarán diferentes organizaciones sociales y sindicales.
Seguirán con sus concentraciones, con sus lunes al sol, y demás acciones que puedan implementar. Todas estas actividades les servirán para aumentar los apoyos y para engrasar su maquinaria organizativa, que les llevarán a una gran concentración que, partiendo de los cuatro puntos cardinales de nuestro país, coincidirán el día 16 de octubre en Madrid, memorando de esta manera la gran marcha del año 2019.

Las espadas están en alto. A las y los pensionistas se les ve fuertes y organizados. A Escrivá, con sus zigzagueos, nadie puede saber por dónde puede salir, y las cúpulas de los sindicatos mayoritarios tendrán que definirse.
Como siempre, solo nos quedan las calles, las plazas y los empujones que podamos dar en las puertas de los despachos.

Es un derecho, es una obligación de todos y todas, de activos y jubilados.
Cueste lo que cueste, gobierne quien gobierne, las pensiones públicas se defienden.

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