Sanidad Pública: al servicio del interés general

Manifestación en Burgos por la gestión pública del HUBU Archivo BDJ Abril 2015

Por Plataforma por la Sanidad Pública de Burgos

La Sanidad Pública en el Sistema Nacional de Salud y en Castilla y León arrastra más de una década de recortes y políticas privatizadoras que han debilitado su capacidad para responder a las necesidades de la población.

La pandemia ha puesto en evidencia estas deficiencias, tanto en recursos materiales como en personal. Llevamos más de un año con una mala respuesta a las situaciones no COVID, especialmente en las zonas rurales, y con poca autocrítica y mucha propaganda que negaba lo evidente: se ha vulnerado la equidad y la accesibilidad a los recursos de Atención Primaria y hospitalarios. Una Atención Primaria que partía de una falta crónica de inversión y una gestión del personal que ha comprometido de forma muy grave el relevo generacional de médicos y enfermeras. Tampoco olvidamos la escasísima financiación, estructura y recursos humanos dedicados a Salud Pública.

Se ha optado por potenciar el hospital frente a la Atención Primaria. Se ha puesto el foco en lo agudo y la emergencia descuidando el abordaje de la cronicidad y la prevención y promoción de la salud. Se ha diseñado un sistema con plantillas insuficientes y con menos camas por habitante que la media europea, junto con una casi nula estructura de centros propios para situaciones de media y larga estancia. Esto ha tenido consecuencias dramáticas para los grupos más vulnerables, especialmente las personas mayores en residencias y las personas con enfermedades crónicas.

A quienes mantenemos un compromiso con la Sanidad Pública nos preocupan los resultados en salud y los resultados de actividad del sistema sanitario. Pero no desde una perspectiva economicista, sino desde un concepto más amplio consensuado en nuestro país sobre el derecho a la salud, que necesariamente comprende la solidaridad, la equidad, la accesibilidad, la universalidad, la financiación vía presupuestos del estado y la prestación a través de recursos y empleados públicos.

Por eso nos preocupa y nos manifestamos cuando se actúa en contra de estos consensos.

  • Ante restricciones a la universalidad de la asistencia sanitaria pública que están afectando a grupos de población, por motivos administrativos, geográficos o de cualquier otra índole.
  • Ante la paradoja de recortar la financiación y la capacidad de la Administración Pública al tempo que se privatiza. Hay evidencia científica sobre las externalizaciones. Privatizar la actividad (como la de las listas de espera) y privatizar la gestión (como el modelo semiprivado del Hospital de Burgos) resta recursos al Gestor Público y resulta más cara y menos eficiente. Sólo una mala gestión puede explicar que mientras nuestra propias instalaciones están infrautilizadas, se externalice porque las empresas privadas sí que sean capaces de encontrar personal sanitario.
  • Ante el imparable crecimiento de las listas de espera y la menor detección de enfermedades durante la pandemia.
  • Ante políticas de personal que agotan, frustran y empujan a los sanitarios emigrar o a trabajar en la sanidad privada. No es fácil recuperar profesionales, pero deberían haberse iniciado medidas para motivar y fidelizar a los que ya tenemos.
  • Ante la ausencia de incentivos para que nuestros sanitarios trabajen en exclusividad para el sistema público, y ante una aplicación del régimen de incompatibilidades que consiente que jefes y cargos intermedios trabajen en la sanidad privada.
  • Ante un sistema que regula el acceso a cargos directivos y jefaturas, mediante sistemas de libre designación que anteponen cuestiones subjetivas de afinidad personal o ideológica en vez de considerar de forma objetiva competencias y proyectos.  Incluso, se abusa de los nombramientos provisionales, a dedo, sin convocatoria pública.

En estos, como en otros aspectos a mejorar, las Plataformas por la Sanidad Pública hemos estado y estamos exponiendo deficiencias y planteando propuestas como:

  • Aumentar la financiación. El Gasto Sanitario Público debe incrementarse y alinearse con la cápita (gasto por persona) del promedio de los países de la UE. Y debe distribuirse incrementando hasta el 25% la parte dedicada a Atención Primaria, y al menos al 5% la dedicada a Salud Pública.
  • Invertir en nuevos centros de salud (como el García Lorca) y mejorar las instalaciones de los actuales. Mejorar las comunicaciones y la tecnología médica de los centros.
  • Invertir en recursos propios, en vez de derivar pacientes a empresas privadas puesto que las listas de espera son estructurales, porque son insuficientes los recursos públicos actuales.
  • Derogar la ley 15/1997 y establecer la gestión pública directa como modelo de provisión de servicios sanitarios.
  • Retomar la actividad presencial.
  • Garantizar la cobertura y la accesibilidad en las zonas rurales y en los hospitales comarcales, incentivando dichos puestos de trabajo, mejorando la dotación de los centros y habilitando un sistema eficaz de transporte a la demanda puerta a puerta.
  • Mejorar las condiciones laborales, tanto de acceso y estabilidad del empleo (contratos, oposiciones) como de salario, conciliación, movilidad voluntaria, etc…
  • Aumentar las plantillas orgánicas para poder ofrecer contratos dignos en áreas de actividad que están infradotadas. Optar por el diálogo y la incentivación en vez de aprobar decretazos.
  • “Desprivatizar” el Hospital universitario de Burgos y dotar de actividad los centros infrautilizados como el Hospital Divino Valles de Burgos.
  • Garantizar el relevo generacional incrementando las plazas de formación adecuándolas a las necesidades del sistema.
  • Facilitar la participación de la sociedad en el sistema sanitario, reconociendo que no somos simplemente pacientes, sino sus titulares-propietarios.

El diálogo es imprescindible para reforzar la Sanidad Pública y salir mejor de esta crisis. Se debe partir de los consensos existentes y reconocer las necesidades y la diversidad de Castilla y León. Hace falta honestidad y compromiso. Empatía, escuchar, ponerse en el lugar del otro. Crear espacios de análisis y debate, y revitalizar los ya existentes, como los Consejos de Salud.

Ante la pasividad de la Administración Autonómica en la búsqueda de soluciones consensuadas y tras constatar la puesta en marcha unilateral de reformas en las zonas rurales y la intensificación de la externalización de actividad en lugar de reforzar los recursos propios, las Plataformas por la Sanidad Pública de Castilla y León han convocado una Asamblea en defensa de la Sanidad Pública, invitando a la participación de organizaciones y colectivos.

Una iniciativa interesante y necesaria, porque hay un amplio consenso sobre la Sanidad Pública y desde ahí, es imprescindible aportar propuestas y medidas que la fortalezcan y aseguren su papel al servicio del bien común.

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